Inma Peñaranda Colombia Mágica

Colombia mágica. ¿Cómo se siente la señora?

En mi último viaje he podido constatar que Colombia es mágica. Aterricé en Cartagena de Indias después de dos vuelos (tres, si contamos el que perdí por el camino), dos escalas, muchas horas de espera, un océano de por medio, un hemisferio y un cambio de estación. Y mucho cansancio. Y la primera pregunta que me hicieron fue:

– “¿Cómo se encuentra la señora?”

Por supuesto hice mi interpretación libre, “qué amables, como llego de un viaje tan largo…”. A pesar de que me sentía muy cansada no le di la mayor importancia. Pero a la mañana siguiente, una vez más, ese punto de sorpresa:

– “Déjeme que le regale el mejor café de Colombia.”

Así empezó mi idilio con esa Colombia mágica, fruto de su amabilidad, expresada con palabras. Porque, no nos olvidemos, el lenguaje crea la realidad y, escuchar al menos veinte veces al día “¿cómo se siente la señora?” es sublime. Me hice muy consciente de cómo me sentía, de que gestionaba mis sentires con mucho arte. Y, aunque te cobren siempre cualquier cosa –que pidas o necesites-, después de haberte dicho que te la regalan, son purita amabilidad.

El remate total ha sido escuchar los distintos y distinguidos sones de su música. Lo di todo con esa champeta, ese ballenato, esas cumbias –que eran, a decir verdad, el único ritmo que conocía antes de este viaje-. Mi nivel de percepción auditiva ha tocado techo con ese lenguaje cosido de palabras como querendona, verraca, charra… en fin, un lujo.

Otro festín que no puedo dejar de mencionar fue el visual. Colombia es un país con una gran diversidad de paisajes, climas, colores, frutas, e impactantes mestizajes que sientes que vienen de muy lejos –la colonización española dio para mucho-. Espectacular, todos son colombianos. Con su riquísimo lenguaje se tienen explicado a cada uno: desde los morenitos a los trigueños, indios con ojos verdes, pinxaos blanquitos… una paleta de gente “wapa” donde los haya.

Ah, y, por supuesto, el placer de tomarte una taza de café en una casa indiana, como marca la tradición. Sencillamente, no tengo palabras.

Todo mi agradecimiento a la amabilidad de Óscar en Bogotá, Edgar y Gilma en Medellín…y el propio grupo de Traineés que me llevó a Colombia; todos han sido un ejemplo de hospitalidad.

Todo salió a pedir de boca, pero es imposible no quedarse con esto, con esta cultura bella, estas palabras llenas de movimiento, esa sensación de sentir, permanentemente, que a todos les importa “cómo se siente la señora”. Así que, con toda la intención de saberlo, os pregunto, ¿cómo os sentís?

1 Comentario
  • Yo me siento fantástica. Feliz de que me pregunten cómo me siento. Gracias.

    17 noviembre, 2015 a 08:47

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